Candela solo quería empezar de cero. Un piso barato, un trabajo de cocinera, y que la dejaran en paz.

Pero sus planes se fueron al traste a las dos de la mañana, cuando la puerta de su casa salió volando por los aires, media brigada antidroga empezó a registrar sus cajas y un pastor alemán se empeñó en no separarse de ella.

Al frente de aquel desastre estaba Bruno Alcázar, un inspector enorme, serio y demasiado atractivo para alguien que acababa de esposarla por error.

Una comedia romántica fresca y llena de situaciones tan inesperadas como divertidas.

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