Raquel tenía veinticinco años, un máster a medias y una vida corriente en Madrid el día que desapareció. Cuando vuelve a abrir los ojos, está en el palacio de Khalid al-Rashaan, un hombre tan poderoso que está acostumbrado a conseguir todo lo que desea.
Khalid cree haber comprado obediencia. Raquel está decidida a convertirse en su peor inversión.
Pero cuanto más tiempo pasa entre los muros del palacio, más difícil resulta distinguir dónde termina el monstruo y dónde empieza el hombre. Y más peligroso se vuelve olvidar que, tarde o temprano, tendrá que elegir entre escapar de él... o quedarse.
Una novela intensa de pasión, obsesión y poder donde el amor puede ser tan peligroso como la libertad.













