Mateo, un bombero que acaba de caerse de un tejado, aterriza en Urgencias de madrugada con las dos piernas rotas y demasiada morfina en el cuerpo.
La doctora Blasco solo quiere terminar su guardia sin cometer un homicidio. Pero su nuevo paciente flirtea, protesta y se empeña en ponérselo todo cada vez más difícil.
Cuando por fin consigue darle el alta, Blasco cree que podrá volver a su vida tranquila.













