Hace cinco años la saqué de un río y desde entonces no consigo alejarme de ella.

Mientras el resto del mundo la llama maldita, yo solo veo a una mujer capaz de sobrevivir a cualquier tormenta.

La observo desde la distancia, la protejo en silencio y regreso a ella una y otra vez, aunque sé que jamás debería hacerlo.

Aila ignora que llevo años velando por su seguridad. Ignora que es la única mujer que mi corazón reconoce. Pero cuando el destino me obliga a entrar en su vida, descubro que el verdadero peligro no es perderla.

Es que ella descubra hasta dónde sería capaz de llegar por conservarla a mi lado.

«El lobo la eligió mucho antes de que ella pudiera elegirlo a él».

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