Irina Belova tiene treinta y ocho años, un divorcio reciente y la sensación de haberse vuelto invisible.

Cuando cruza la puerta de la clínica privada más exclusiva de Moscú, no busca solo un cambio: busca volver a sentirse vista.

Ahí conoce a Dmitri Volkov, un hombre de manos precisas y mirada que calcula cada gesto como si ella fuera la obra que siempre quiso crear.

Lo que empieza como una consulta se convierte en un juego de poder, deseo y control del que Irina no sabe si podrá —o querrá— salir. U

na novela de romance oscuro sobre la línea invisible entre ser deseada y ser poseída.

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