Los recuerdos persiguen a Anna. La acechan.
La acosan. No la dejan avanzar hacia otros brazos masculinos que prometen amarla.
Pero en el corazón de la joven loba no hay espacio para nadie más; solo espera a que las décadas pasen y ella algún día deje de respirar y vuele hacia su Jevrem, donde su alma descansa de los infortunios padecidos.
Sin embargo, la resignación por el amor perdido, pronto dará un giro del que ella y los suyos jamás previeron en sus más angustiadas esperanzas.
Esto traerá revuelo, alegría, enojo y a un ser oscuro que amenazará con la estabilidad del reino y la seguridad de Anna y su lobezno.






