Hay una pregunta que nadie en Roma se atreve a hacer en voz alta: ¿qué es capaz de hacer Darío Di Marco cuando le quitan lo único que ama?
Victoria ha desaparecido. Sin rastro, sin rescate, sin una sola llamada.
Solo un anillo, una promesa rota y un silencio que pesa más que cualquier amenaza.
Él la buscará donde nadie más se atrevería.
Pero encontrarla no será lo más difícil.
Lo difícil será descubrir quién vuelve con él. Y quién la estaba esperando en casa.
Porque en el mundo de Di Marco los enemigos no siempre llevan un arma.
A veces sonríen.
A veces te abrazan.
A veces duermen bajo tu mismo techo.
Él juró que nadie volvería a tocarla. Nunca pensó que el golpe vendría de dentro.






