Dos negocios rivales, diez semanas compartiendo mostrador y once años de reproches silenciosos. Bienvenidos al Mercado de Vallehermoso.
Yaiza Montalvo sabe que el chocolate oscuro es como la vida: requiere paciencia, precisión y templanza.
Tras seis años al frente de «Cacao Montalvo» en el icónico Mercado de Vallehermoso en Madrid, ha logrado enterrar sus recuerdos bajo capas de dulce cobertura.
Sin embargo, su frágil paz se tambalea cada mañana al escuchar el clic metálico de la persiana diagonal: la de la relojería de Gonzalo Ibáñez.
Gonzalo fue su primer amor, su urgencia torpe de los diecinueve años. También fue el chico que, once años atrás, se subió a un tren rumbo a Suiza sin avisar, dejándola con una maleta de preguntas y un dolo en el pecho.














