Él trabaja de noche. Ella necesita dormir. Y entre los dos solo hay una viga podrida.
Júlia Ferrer es arquitecta, socia de un pequeño estudio del Cabanyal y la mujer más organizada de Valencia: agenda con pestañas de colores, crema de verduras todos los lunes y una vida planificada al milímetro desde que su prometido la dejó dos semanas antes de la boda.
Hasta que alguien alquila el bajo de su edificio y se pone a lijar muebles a las once y media de la noche.
Dani Roca es carpintero restaurador, habla en voz baja con las persianas y contesta a las normas de convivencia de su vecina tallándolas en madera de cerezo. No tiene prisa para nada. Y guarda en el fondo de un armario una caja que no piensa abrir.
Pero cuando el techo de Júlia empieza a agrietarse, los dos tendrán que compartir algo más que una escalera. Él es el único que sabe salvar la viga. Ella, la única que puede firmar que es seguro. Y la solución temporal, técnica y estrictamente vecinal se les va a ir de las manos.
Una comedia romántica llena de humor, Fallas, arroz de los lunes y personajes que se quedan contigo. Segundo libro de la serie Estudio Mediterráneo, con final feliz garantizado. Se puede leer de forma independiente.








