Tentó a un depredador. Se convirtió en su obsesión.
LILI
Ser hija del líder criminal más poderoso de Canadá tiene sus ventajas.
Hasta que papá muere y me toca dirigir el imperio.
Mis hombres me respetan. Me temen. Y con razón.
Mi padre me enseñó a morder antes de que este mundo me devorara. Ahora sé exactamente cómo hacer que los depredadores se arrodillen.
Empezando por Nathaniel Cloutier, el arrogante capo de la mafia canadiense.
Hermoso. Letal. Insoportablemente irritante.
Robar su cargamento fue solo una advertencia. Él lo tomó como invitación para jugar.
Perfecto. Quiere juego, tendrá guerra.
Lo provoco. Lo desafío. Lo empujo hasta que esos ojos oscuros prometen ruina y yo sonrío, porque acabo de ganar otra ronda.
No planeaba que se saliera de control.
No planeaba que su lado vulnerable me hiciera querer saborearlo tanto como destruirlo.
Él cree que puede conquistarme.
Idiota. Yo decido cuándo y cómo me entrego.
Pero mientras jugábamos a depredador y presa, un enemigo que creía muerto despertó.
Y ahora necesito al único hombre que juró hacerme suya.
NATHANIEL
El mundo entero es una molestia.
Demasiado ruido. Demasiados idiotas que no entienden que cuando doy una orden, se obedece o se muere.
Como capo de la mafia canadiense, controlo cada grupo criminal de mi país. Todos hacen lo que digo o terminan en el fondo del San Lorenzo.
Simple.
Hasta que alguien roba uno de mis cargamentos.
Y descubro que mi ladrona es Lili Blackwood.
Hermosa. Desafiante. Tan testaruda que cada palabra de su boca me hace querer besarla y estrangularla al mismo tiempo.
Ella cree que puede jugar conmigo. Provocarme como si fuera uno de sus subordinados.
Qué criatura tan fascinante. Y tan equivocada.
Desde que la vi, supe que era mía.






