Nora Vidal sabe organizar una boda, contener una catástrofe y sonreír mientras todo se viene abajo.
Lo que no sabe es cómo recomponer su vida después de descubrir que su trabajo y su confianza han acabado en manos equivocadas.
Callum MacRae tiene un castillo lleno de goteras, un banco perdiendo la paciencia y demasiadas personas que dependen de él. Lo último que necesita es una española mandona que cuestione cada una de sus decisiones.
Durante la boda de sus hermanos, un handfasting simbólico, una cinta de tartán y un beso poco prudente terminan convertidos en el vídeo romántico del momento.
La confusión dispara las reservas de Glenbrae y les ofrece una salida tan arriesgada como tentadora: fingir durante treinta días que están empezando una relación.
Hay condiciones. Límites. Un contrato que prohíbe enamorarse.
El problema es que las cámaras se apagan, las discusiones empiezan a parecerse demasiado al deseo y compartir una habitación deja de sentirse como un inconveniente.
Nora no piensa renunciar otra vez a su vida por un hombre. Callum no sabe querer sin intentar protegerlo todo.
Y cuando la verdad amenace el futuro del castillo, tendrán que decidir si lo suyo solo fue una campaña perfecta… o el accidente que ambos necesitaban.







