Sara Urién sigue redactando titulares en su cabeza, aunque ya no tenga una redacción a la que enviarlos.

Cuando acepta hacerse cargo de la comunicación de los Árticos de Madrid, encuentra un equipo recién ascendido, una pista con la calefacción caprichosa y mil doscientas butacas que parecen imposibles de llenar.

El sueldo llega tarde. Las urgencias, nunca.

Aitor Mendoza salió de Jaca a los dieciséis años y aprendió a ordenar su vida como las líneas de ataque: por turnos, sin ruido y sin preguntas personales.

Su padre dejó el hockey después de una lesión de rodilla cuando aún era joven.

Aitor conoce el precio de convertir una carrera en un titular y no quiere que Sara se acerque demasiado a su vestuario.

Pero el club necesita público, los patrocinadores necesitan motivos para quedarse y la temporada no concede treguas.

Entre entrevistas difíciles, viajes y derrotas, Sara descubre al hombre que sostiene al equipo.

Aitor empieza a confiar en la mujer que insiste en que su historia merece ser escuchada.

Primera línea abre Los del hielo: un romance deportivo entre un capitán reservado y una periodista que no sabe rendirse, con un equipo pequeño y una grada que aprende a llenarse.

Una historia de amor completa, con final feliz y personajes que continúan en las siguientes entregas.

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