Ella no tiene filtro. Él no conoce la palabra improvisar. Y el universo, con su retorcido sentido del humor, ha decidido encerrarlos bajo el mismo techo.

Catalina Uriarte —Cata para los amigos— habla antes de pensar, adora a su hermano mayor y acaba de adoptar un perro con vocación de huracán categoría cinco. Después de completar el cupo de impresentables en su historial sentimental, ha puesto su vida amorosa en pausa indefinida.

Francisco Aguirre es un ejecutivo de maneras impecables, cero paciencia y cada emoción archivada por orden alfabético. Cuando aterriza en la ciudad para el proyecto más importante de su carrera, lo último que espera es acabar instalado en la habitación de al lado.

Un tobillo roto, un único dormitorio libre y veinte años de piques acumulados bastan para convertir la casa en una zona de guerra.

Ella lo llama el Innombrable. Él la llama Catastrófica.

En lo único que están de acuerdo es que no se soportan hasta que la tensión roza el punto de ebullición y cierran un pacto condenado al desastre.

Con el humor más gamberro y el corazón más expuesto de toda la saga, Cata va a descubrir que el amor, como ella, no sigue nunca las reglas.

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