Ocho años después, sigue teniendo razón. Y eso es lo que más le molesta.
Irene Sarmiento tiene cinco semanas para salvar el cine de su abuelo. Adrián Roca, el ingeniero con el que se enemistó en la universidad, tiene cinco semanas para certificar que se cae.
Ella cree que un edificio es una vida. Él, que es una carga que alguien tiene que aguantar. Obligados a trabajar juntos bajo la misma cúpula llena de goteras, entre grietas, tormentas y un pueblo entero que los vigila desde el bar, descubrirán que discutir puede ser una forma muy larga de mirarse.
Pero hay un informe escrito antes de que él llegara, un hotel con nombre de spa y un secreto que puede tirarlo todo abajo. Porque hay cosas que un plano no calcula: en qué momento un enemigo empieza a sostenerte.
Muros de carga es una novela de enemies to lovers con humor, tensión y un final que abriga.






