Claudia Valdés acaba de cumplir treinta y cinco años y tiene un problema: todo el mundo parece mucho más preocupado que ella por el hecho de que siga soltera.
Sus cuatro mejores amigas, además, acaban de rescatar una vieja fotografía con una promesa escrita a los veintidós: si a los treinta y cinco alguna seguía sin pareja, se irían todas juntas de viaje.
Diez días en Portugal suenan bastante bien.
Hasta que Claudia descubre un pequeño detalle que nadie se había molestado en contarle.
Sus amigas no solo han organizado unas vacaciones.
También han decidido encontrarle novio.
Citas sospechosamente casuales, candidatos demasiado bien escogidos y una operación sentimental montada a sus espaldas convierten el viaje en una guerra que Claudia piensa ganar.
Y encuentra al aliado perfecto donde menos esperaba: Martín Salcedo, el guía del grupo, un arquitecto divorciado que cambió los planos y las oficinas por una furgoneta y que tiene tan pocas ganas como ella de que alguien le explique cómo debería vivir.
El plan es sencillo: sabotear cada intento de emparejamiento sin que sus amigas lo descubran.
Lo que Claudia no había previsto era que pasar diez días intentando no enamorarse de nadie podía complicarse bastante cuando empieza a esperar con demasiadas ganas los momentos en los que se queda a solas con Martín.
Una comedia romántica sobre cinco amigas, expectativas que pesan demasiado, viajes que se descontrolan y todas esas vidas que jamás terminan pareciéndose a lo que imaginábamos a los veintidós.







