La echaron de aquella casa con una mentira delante de doce invitados. Seis años después ha vuelto, y trae la hipoteca.

En la primavera de 1901, Kelda Flett saca del agua a un hombre atrapado en un arrecife con la marea subiendo.

Es Magnus Sinclair, dueño de la finca, del puerto y de la casa donde ella nunca ha sido invitada a entrar.

Se casan aquel julio. En octubre, durante una cena de gala, la acusan en público de haber vendido una reliquia de plata de la familia y sustituirla por una copia falsa.

Su marido no la defiende. Le pide veinticuatro horas de silencio y sale de la isla a salvar el crédito de su apellido. Mientras él está fuera, un administrador ejecuta un desalojo con una orden firmada. La casa de sus abuelos amanece sin tejado.

Kelda se marcha con su abuela, catorce libras y un abrigo remendado.

Seis años más tarde regresa a las islas Órcadas convertida en socia de una casa exportadora de arenque de Leith, con una báscula de precisión en el equipaje, un poder notarial en la cartera y los bonos hipotecarios impagados de la finca Sinclair.

Ya no es la mujer del señor. Es su acreedora, y viene a auditar la casa que la destrozó.

Pero los libros de contabilidad guardan seis años de decisiones que nadie ha leído, y entre ellos hay una cifra que nadie debería haber podido pagar.

Una historia de segunda oportunidad sobre lo que cuesta recuperar un nombre, sobre el poder que da saber contar y sobre los hombres que aprenden demasiado tarde a hablar en voz alta.

Novela autoconclusiva. Romance histórico con final feliz. Contiene escenas de sexo explícito.

Comentarios (0)

Escribir reseña
Comentar como usuario