Él pagará las deudas. Ella prestará un apellido.

Edimburgo, 1882. Ailsa Lennox lleva cuatro años impidiendo que su familia se hunda desde una habitación en la que no entra nadie.

Cuando los acreedores dejan de esperar, su madre le pone delante una salida: casarse con Lachlan Keir, constructor de barcos del Clyde, hijo ilegítimo de un conde y dueño reciente de una finca en Skye.

Él pagará. Ella prestará un apellido. Ninguno de los dos espera afecto.

Pero en Kilmoran los números no cuadran.

Hay familias marcadas como morosas que guardan el recibo de lo que pagaron, una columna sin nombres donde va el dinero de quienes no tienen tierra y un factor que llama disciplina a todo.

Mientras Ailsa reconstruye el fraude hoja por hoja, la isla entera se prepara para declarar ante una comisión real que llega en mayo.

Y llega también Ewan Grant, el hombre con el que iba a marcharse a los dieciocho años, con la prueba de que ninguno de los dos abandonó al otro.

Ailsa puede salvar a su familia o puede decir en voz alta lo que ha encontrado. No puede hacer las dos cosas.

Primera entrega de Las tierras rebeldes. Novela completa, con final cerrado.

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