Clarisse es elegante, culta y reservada.

Martín la ama.

Hasta que el veterinario de la ciudad, un hombre mayor, ordinario y sin escrúpulos, fija su mirada en ella.

Lo que comienza como una visita de seguimiento se convierte en una lenta y deliberada corrupción.

Martín ve, escucha y graba todo... mientras su propia excitación traicionera crece

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