Un nuevo trabajo. Un secreto. Demasiadas miradas.
Inma acaba de conseguir el trabajo que siempre había querido en una fábrica de chocolate. Tiene los conocimientos, las ganas y la ilusión de empezar una nueva etapa profesional.
Lo que sus nuevos compañeros no saben es que allí también trabaja Hugo.
Y Hugo no es simplemente otro operario de la fábrica.
Es su novio desde hace seis años.
Para evitar rumores y problemas en el trabajo, ambos deciden ocultar su relación. Delante de todos serán solo compañeros. Ni gestos demasiado cariñosos, ni besos robados, ni una mirada que pueda delatarlos.
Pero mantener un secreto resulta mucho más difícil cuando Inma empieza a llamar la atención de prácticamente toda la fábrica.
Compañeros que la observan. Hombres que intentan acercarse a ella. Un encargado que parece demasiado interesado en la nueva empleada. Y Hugo, obligado a contemplarlo todo desde la distancia mientras intenta controlar unos celos que cada día resultan más difíciles de esconder.
Entre máquinas, turnos interminables, grupos de WhatsApp, bromas, secretos y encuentros a escondidas, la fábrica de chocolate se convierte en el escenario de un juego mucho más peligroso de lo que ninguno de los dos imaginaba.
Porque una cosa es esconder una relación.
Y otra muy distinta es descubrir hasta dónde estás dispuesto a llegar para no perderla.
En esta fábrica, el chocolate no es lo único que se derrite.






