Daniel solo quería vender el apartamento de su padre y volver a Madrid. Entonces conoció al vecino de enfrente.
Rafa tiene cuarenta y nueve años, una barba salpicada de gris y la costumbre de regresar mojado cuando el resto del edificio duerme. Repara piscinas, evita las preguntas personales y no cree en los romances de verano.
Daniel tampoco.
Pero el aire acondicionado se rompe durante la semana más calurosa del año. Las noches se vuelven interminables. La piscina queda vacía después de medianoche. Y la distancia entre dos puertas empieza a ser mucho más peligrosa que la que separa dos ciudades.
Solo tienen dieciocho días antes de que Daniel entregue las llaves.
Dieciocho días para descubrir si lo suyo es una aventura provocada por el calor o el comienzo de algo que ninguno de los dos se atreve a nombrar.
El vecino que llegaba mojado es una novela erótica gay, cálida y emocional, sobre cuerpos reales, diferencia de edad, duelo, deseo y el valor de quedarse cuando marcharse parecía lo más fácil.
Una historia autoconclusiva. Todos los personajes que participan en escenas íntimas son adultos.









