Dos chicos. Una receta. Cincuenta y ocho días antes de que uno de ellos se marche.

Nico Vidal, estudiante de diseño de diecinueve años, acepta un trabajo de verano en un local de poke con un plan: ahorrar para sus prácticas, no encariñarse y marcharse el 31 de agosto.

Leo Ríos, veintiuno, lleva dos veranos dominando el ritmo del servicio. Quiere formarse en Dirección de Cocina, aunque todavía no se atreve a enviar la solicitud.

Cuando Mara los empareja para crear el poke del verano, sus maneras opuestas de trabajar chocan: Nico piensa en colores; Leo, en tiempos.

Entre pruebas a ciegas, un cuaderno compartido y un equipo que empieza a parecerse a una familia, la fricción se convierte en algo que ninguno había incluido en el calendario.

La final coincide con el último turno de Nico. Y si quieren que lo suyo sobreviva al verano, tendrán que aprender que marcharse no es abandonar y quedarse no significa renunciar.

Una comedia romántica gay, luminosa y autoconclusiva, sin escenas sexuales explícitas y con final feliz.

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