Una fotografía antigua. Un nombre que nadie quiere recordar. Y una historia que lleva dieciséis años esperando a que alguien vuelva a hacer las preguntas correctas.
Madrid, 1964. Mateo Rivas recibe un encargo aparentemente sencillo: averiguar qué ocurrió con Julián Valera, un hombre que ha desaparecido dejando tras de sí unas pocas notas y una fotografía relacionada con un antiguo episodio ocurrido en el sur de España.
Las pistas llevan a Mateo hasta Almería y, desde allí, hasta Rodalquilar. Una fotografía tomada en 1948. El nombre de Antonio Ferrer. Documentos que pasaron de unas manos a otras. Personas que recuerdan cosas diferentes y otras que prefieren no recordar.
Mateo no es policía. Es investigador privado. Y sabe que los documentos no siempre cuentan toda la verdad.
Mientras reconstruye el recorrido de una fotografía y de unos papeles que nadie parece querer explicar, descubre que el pasado no ha desaparecido. Solo ha aprendido a permanecer en silencio.
Una novela policíaca de investigación y atmósfera, ambientada en la España de los años sesenta, donde cada conversación puede esconder una pista y cada recuerdo puede contener una parte de la verdad.
El nombre de la fotografía es el primer caso de la serie Mateo Rivas.







