¿Puede el amor volver a florecer cuando las heridas del pasado aún guardan silencio?

Inglaterra, 1887. Beatrice Ward es una fotógrafa independiente decidida a construir su propio camino profesional sin depender de nadie. Armada con sus placas de vidrio y su cámara de fuelle, llega al pintoresco pueblo de Willow Creek para fotografiar el catálogo botánico del vivero local.

Allí conoce a Nathaniel Ashcombe, un viverista viudo, reservado y pragmático que ha dedicado los últimos años a volcarse por completo en su tierra para proteger su corazón.

Nathaniel no busca promesas ni compañía, pero la llegada de una mujer que observa el mundo con la misma atención meticulosa con la que él cuida sus plantas descoloca todas sus certezas.

Entre juegos de luces, cámaras fotográficas, paseos por la colina y conversaciones sinceras sobre el valor de la libertad, la tensión profesional entre ambos se transforma en una complicidad profunda y un deseo imposible de ignorar.

Lo que encontrarás en esta novela:

Slow Burn & Amor a fuego lento: Una relación construida con calma, donde cada mirada, roce y gesto de respeto cuenta.

Heroína independiente y profesional: Una protagonista fuerte, con un oficio técnico realista (fotógrafa del siglo XIX), que defiende su autonomía financiera.

Hero Green Flag: Un hombre atento, trabajador y maduro que apoya la independencia y el crecimiento de la mujer que ama.

Cozy Historical Romance: Romance histórico victoriano reconfortante, cálido, intimista y sin violencia ni giros melodramáticos innecesarios.

Trabajo en equipo & Segundas oportunidades: Dos personas adultas que aprenden a superar el duelo y la soledad a través del respeto mutuo.

El jardinero de Willow Creek es el segundo libro de la serie Hombres que juraron no amar.

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