Mia ha pasado toda su vida protegida dentro de una jaula de cristal. Ahora que por fin ha conseguido liberarse, solo necesita una cosa: empezar a vivir.
La última persona a la que Easton esperaba encontrar compartiendo su piso de estudiantes era a la chica que le arrebató una parte fundamental de su vida años atrás.
Un espacio demasiado pequeño.
Un pasado que no se ha borrado.
Y una convivencia forzada donde la distancia entre el rencor y la atracción es tan corta que quema.
Ella solo quería valerse por sí misma.
Él juró mantenerla lejos. Pero bajo el mismo techo, ninguna regla está a salvo.






