Un ático en el Eixample. Un médico pragmático. Una inquilina que huye de las normas.
Elena
solo buscaba un refugio en el centro de Barcelona donde trabajar en paz y escapar de las expectativas asfixiantes de su entorno. El ático de Roger de Llúria parecía el lugar perfecto… hasta que descubrió quién vivía al otro lado del descansillo: su propio casero.
Mateo
es médico de urgencias en el Hospital Clínic: reservado, directo y acostumbrado a mantener las distancias. No busca complicaciones con su nueva vecina, pero la tensión entre los dos se vuelve imposible de ignorar.
Una noche, una copa rota y una sutura a deshoras desatan una atracción voraz que ninguno de los dos piensa frenar. El acuerdo es simple y estrictamente carnal: sin preguntas, sin ataduras y con una firme cláusula de indiferencia fuera de la cama.
Sin embargo, cuando la piel exige cada vez más y el deseo empieza a romper todos los límites pactados, el juego entre casero e inquilina se vuelve una adicción de la que ninguno querrá salir ileso.
Una novela corta de
romance erótico
y proximidad forzada, cargada de tensión sexual, encuentros a puerta cerrada y una pasión que desborda cualquier contrato.






