Dos chefs. Dos estilos. Una calle peatonal que se les queda pequeña... y una receta que ninguno vio venir.

Patricia Ortiz es el orden, la disciplina y la alta cocina de vanguardia. En su restaurante, L’Étoile, todo se mide al milímetro, desde el ángulo de las esferificaciones hasta la temperatura del nitrógeno líquido. Ella es de las que cree que la cocina es un arte sagrado y pulcro.

Isaac Taylor es el caos, la intuición y el fuego directo. En su taberna tradicional, las brasas nunca se apagan, la salsa se limpia con pan y el carisma de su chef es el plato principal. Él es de los que cree que la comida tiene que manchar las manos y saciar el alma.

Llevan desde la infancia compitiendo por todo, separados apenas por los tres metros de asfalto de la calle Mayor.

Se odian con la misma intensidad con la que vigilan el menú del contrario.

Pero cuando el Concurso Nacional de Gastronomía anuncia que la gran final se celebrará en Kioto, la rivalidad alcanza el punto de ebullición.

Lo que ninguno de los dos planeaba era la emboscada definitiva: sus madres —mejores amigas y celestinas profesionales— deciden que la única forma de salvar los negocios locales es obligarlos a unir los dos restaurantes en una "fusión" forzosa y fingir que son la pareja perfecta ante la prensa.

Ahora, atrapados entre el marketing del fake dating, una tormenta de nieve en un parador japonés y una habitación de hotel con una sola cama, Patricia e Isaac tendrán que decidir si siguen intentando sabotearse el uno al另o...

o si aceptan que el amor, como los mejores platos, se cocina a fuego lento.

Bienvenidos a la guerra culinaria más deliciosa del año. Que gane el mejor.

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