Marta acumula cuarenta y siete rechazos laborales y una vida en absoluto desorden.
Hugo es el policía del piso de abajo, un hombre adicto a las normas con una alergia severa al desorden.
Una noche de música demasiado alta, un jarrón roto y una inundación desastrosa los obligan a declarar una tregua forzosa a cambio de un favor: pasear a Freud, un pastor belga retirado que analiza a la gente como un psicólogo.
Obligados a relacionarse, descubrirán que la distancia más peligrosa entre dos enemigos es de exactamente dos centímetros.






