Amanda Morgan tiene una carrera que despega, una agenda demasiado llena y muy poco tiempo para creer en algo que no sea trabajar duro.

Hasta que su tía abuela muere y le deja una herencia con una condición: pasar del uno al veinticinco de diciembre en Holly Falls.

El plan consiste en estar allí unos días, vender la casa y liquidar esa extraña tienda de hierbas, figuras de hadas, piedras de colores y cartas de Tarot. Y después, volver a su trabajo.

Esa es su idea

Pero allí sigue Ted, el vecino de un verano que creía olvidado y que ahora resulta peligrosamente difícil de ignorar.

También hay un gato demasiado listo, un viejo Grimorio y una tienda donde empiezan a ocurrir cosas extrañas que no deberían ser posibles.

Amanda solo quería sobrevivir hasta Navidad en ese pueblo donde todo el mundo parece conocerla.

Lo que no esperaba era descubrir que quizá su tía no estaba tan loca, que Holly Falls guarda más de un secreto… y que algunas herencias no se miden en dinero.

Una comedia romántica navideña con magia, segundas oportunidades y un pueblo donde nada sucede por casualidad.

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