Clara solo quiere una cosa: dejar de ser becaria.
Acaba de entrar como redactora en una de las agencias de publicidad más importantes de Barcelona y está dispuesta a demostrar que tiene mucho más que ofrecer que cafés, fotocopias y una cara bonita.
Cuando una campaña se viene abajo a pocas horas de presentarla, Clara hace lo único que una becaria sensata jamás haría: colarse en una reunión de directivos y decir que tiene una idea mejor.
El problema es que esa idea la obligará a pasar demasiadas horas junto a Álex, su director creativo: brillante, exigente, callado y demasiado atractivo para un hombre que, además de ser su jefe, tiene pareja.






