Ellos no buscan el amor, pero ¿qué van a hacer cuándo lo encuentren?
Alexandra está feliz con su vida: un trabajo que le encanta, mucho dinero y una independencia que no piensa sacrificar por ningún hombre. Samuel tampoco quiere enamorarse. Después de dos relaciones marcadas por las infidelidades y las decepciones, lo último que necesita es complicarse la vida.
Pero un error en un anuncio de alquiler hace que terminen compartiendo piso.
Él es ordenado y tranquilo; ella, un auténtico caos. Sin embargo, entre discusiones, sonrisas y confidencias, la convivencia acaba convirtiéndose en una amistad que ninguno de los dos esperaba.
Hasta que Alexandra encuentra un nuevo piso...
Porque cuando ha llegado el momento de marcharse, ambos tendrán que enfrentarse a una pregunta que llevan demasiado tiempo evitando:
¿Y si aquello que empezó por error se ha convertido en lo único que ninguno quiere perder?











