En Cabo Candil, cuando llega una carta sin remite, todo el pueblo opina.
Olvido Barcia ha vuelto a la costa asturiana sin trabajo y con una caja de diccionarios. Fue correctora en Madrid durante catorce años y ahora reparte el correo en una moto amarilla. En el baúl va la Tila, una gata tricolor que no piensa bajarse.
En su primer día le entrega un certificado a don Laureano Cueto, el filatélico de Villa Esperanza.
Al día siguiente lo encuentra muerto al pie de la escalera de caracol.
La Guardia Civil dice que fue una caída.
Pero Olvido vio apagarse la luz del mirador a las 20:14, y don Laureano no la apagaba nunca.
Una correctora no deja pasar una errata. Tampoco una mentira.
Misterio acogedor de juego limpio, con Reto al lector antes de la solución.
Un pueblo de pescadores con orbayo, tute, magüestu y fabada.
Una gata ladrona con mucho más criterio que los humanos.
Humor y corazón, sin violencia explícita ni escenas subidas de tono.
Primer libro de la serie Misterios de Cabo Candil. Cada caso se cierra en su libro.






