Camille Faure llega a Kerlann, un pequeño pueblo de la costa bretona, con una niña de seis años, una maleta demasiado ligera y un pasado que todavía la persigue en sueños. Nadie conoce su verdadero nombre. Nadie debe encontrarla.
Después de años atrapada junto a Paul —policía, alcohólico, violento y obsesivo—, Camille solo quiere una cosa: desaparecer y proteger a su hija Julie a cualquier precio.
Pero Kerlann no es el lugar silencioso y vacío que esperaba.
Porque allí está Elias Bonnet.
Piloto de las fuerzas aéreas francesas, Elias ha regresado temporalmente a Bretaña tras demasiadas misiones y demasiados fantasmas. Ayuda a sus padres en el pequeño restaurante familiar frente al mar, intenta dormir por las noches y finge que el pasado no sigue persiguiéndolo.
Lo último que necesita es involucrarse con una mujer que vive aterrada.
Lo último que Camille debería hacer es confiar en alguien otra vez.
Pero entre playas azotadas por el viento, tardes de lluvia, cafés compartidos y silencios que empiezan a significar demasiado, ambos descubren que algunas personas llegan a tu vida justo cuando ya no creías que pudieras salvarte.
Hasta que el pasado llama a la puerta.
Y esta vez, viene armado.







