Candy Romero, jardinera del barrio sevillano del Cerro del Águila, tiene una norma innegociable: mantenerse lo más lejos posible de los pijos. Demasiado dinero, arrogancia y muy pocas ganas de mancharse las manos.
Su objetivo es sencillo: sobrevivir a su primer día de trabajo sin discutir con nadie. Lo consigue hasta que echa del invernadero a un desconocido en bañador.
El problema es que ese desconocido resulta ser Martín Lombardo, el atractivo hijo del dueño de toda la urbanización.
Ahora tendrá que trabajar para el hombre al que acaba de plantar cara.
Entre mansiones, jardines de lujo, cafés inesperados, vecinos que viven pendientes de todo y una atracción tan intensa como inoportuna, Candy descubrirá que hay prejuicios mucho más difíciles de arrancar que las malas hierbas.
¿La única norma? Prohibido enamorarse del hijo del jefe.
Porque enamorarse del hijo del jefe nunca fue parte del contrato.







