Hay mujeres a las que no se puede querer, y Piper Dalton acaba de abrirle la puerta a una.
Olena Boyko desconfía de la generosidad porque aprendió por las malas lo que cuesta, por lo que, si alguien le ofrece algo, ella siempre busca la trampa, pero con Piper no la encuentra.
Piper siempre ha creído saber quién es y de dónde viene. Hasta que descubre que no. Desde entonces, ayudar a Olena es lo único que le parece justo, y a base de pasar tiempo juntas, empieza a sentir cosas que no debería.
¿Cómo se quiere a alguien cuando tu propio apellido te lo prohíbe?














