Fue la bofetada que resonó en todo el mundo.

En una esquina del ring, la reconocida autora Eleanor Ambrose salió con todo para derribar a su compañera de escritura y mejor amiga, Agnes Quincy, ante una multitud abarrotada en Austin, Texas.

Los «oh» no tuvieron límite.

Los «ah» fueron escalofriantes.

La colaboración se acabó, aunque nadie llegó a saber nunca por qué.

Quince años después, sus hijos, Huxley Ambrose y Wylie Dixon, se han labrado un nombre en ese mismo mundo literario. No han vuelto a cruzarse desde que sus madres se tiraron del pelo en televisión nacional.

Eso está a punto de cambiar en Savannah, donde ambos se han mudado recientemente y se han unido al grupo local de escritores.

Huxley recuerda a Wylie como un friki de la ciencia ficción, desgarbado, que siempre decía lo peor en el peor momento posible.

Wylie recuerda a Huxley como el chico popular del barrio que no la soportaba.

Están a punto de recibir una lección de química para la que ninguno de los dos está preparado.

Sus madres se odian.

No tienen nada en común.

Y, sin embargo, algo sigue uniéndolos.

Huxley y Wylie no quieren estar juntos. Puede que, simplemente, no tengan otra opción.

La historia de sus vidas ya está escrita ¿o no?

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