Veinte años sola en una cama tallada en el tronco de un olivo, mientras su marido hacía la guerra en Troya y se perdía por todos los mares conocidos.
Todo el mundo conoce la historia de Odiseo. Nadie ha contado la de Penélope de forma tan explícita y sexual como ella misma en esta novela.
La noche en que él por fin vuelve a casa, Penélope decide no guardarse nada.
No se guarda las noticias que le llegaban de boca de heraldos, mendigos y marineros, siempre a trozos y casi nunca buenas.
Tampoco las mentiras de su marido, ni las sombras que él trajo de la guerra.
Y menos aún lo que hizo con su propio cuerpo durante dos décadas de espera: los recuerdos que la encendían, las fantasías que nunca se atrevió a confesar, el descubrimiento lento y secreto de su propio placer.
Ni a los hombres que estuvieron a punto de hacerla caer:
un broncista cretense que le besó la muñeca en un pasillo a oscuras;
un pretendiente que sabía exactamente qué decirle a una mujer sola;
otro que solo quería su trono y no lo escondía;
y uno, el único, que la sujetó mientras lloraba bajo una higuera.
Las noches de Penélope es una novela erótica para adultos que reinterpreta la Odisea de Homero desde dentro de la casa de Ítaca.
La narra en primera persona la mujer más célebre de la mitología griega.
Las escenas son explícitas, intensas y sensuales, y conviven con una mirada femenina llena de sentido común sobre el deseo, la fidelidad, el paso del tiempo por el cuerpo y la libertad de elegir.








