Diecisiete años después de marcharse, Clara descubre que la historia de amor que creyó terminada quizá nunca se contó por completo.

Clara Vidal tiene cuarenta y dos años, una carrera como arquitecta en Barcelona y una vida que ha aprendido a construir a su manera.

Cuando la muerte de su madre la obliga a regresar a Puerto Alba, el pequeño pueblo costero donde creció, solo tiene un plan: ordenar sus pertenencias, cerrar la antigua papelería familiar y volver a casa.

Pero entre los papeles de Teresa aparece una carta que nunca llegó a enviarse.

Una carta que menciona una conversación mantenida años atrás con Daniel Ferrer, el hombre que Clara amó a los veinticinco y que decidió poner fin a su relación justo cuando ella estaba a punto de comenzar una nueva vida en Barcelona.

Daniel sigue en Puerto Alba. Ahora tiene cuarenta y cuatro años, una hija y un taller de carpintería que apenas deja espacio para los imprevistos. Mucho ha cambiado desde aquel septiembre de 2009.

Y, sin embargo, hay preguntas que ninguno de los dos ha conseguido olvidar.

Mientras Clara intenta descubrir qué ocurrió realmente, tendrá que enfrentarse a los silencios de su madre, a las decisiones que tomó cuando era joven y a una posibilidad que no había contemplado: que todavía exista algo entre ella y Daniel.

Pero esta vez no tiene veinticinco años. Tiene una vida propia, un futuro profesional por el que ha trabajado mucho y ninguna intención de renunciar a sí misma por amor.

Porque una segunda oportunidad no consiste en volver al pasado. Consiste en decidir si merece la pena construir algo nuevo.

Las cartas que no enviamos es una novela de romance contemporáneo emocional sobre las palabras que guardamos, los errores que nos acompañan y la valentía de amar de nuevo sin dejar de ser quienes somos.

Primera entrega de la serie Volver a Puerto Alba. Una historia romántica autoconclusiva.

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