«Yo me quedo despierta con los muertos para que los vivos puedan dormir.»
Carme Lamas tiene cuarenta y un años y lleva veinte en el tanatorio de Arentei, un pueblo del interior de Galicia.
Hace el café a las seis de la mañana, peina a los difuntos, sabe a quién hay que saludar primero y se queda despierta toda la noche.
No llora nunca. Su familia cree que algo le falla. Ella cree que no.
Cuando una cadena funeraria de Vigo compra el tanatorio, todo cambia: llegan las cápsulas de café, las luces con modo «Celebración», las encuestas de satisfacción y un manual de doscientas catorce páginas.
Y Carme, que siempre ha vivido según sus propias reglas, descubre que se le dan muy bien las de los demás.
Tan bien que la empresa la convierte en su empleada modelo…
y decide vender su manera de velar como un producto.
Con humor seco y mucha ternura, La veladora es una novela breve sobre el duelo, el trabajo y el derecho a ser raro, ambientada en la Galicia de los velorios de toda la vida.
Para quien disfruta de la ficción que reconforta, las protagonistas que no encajan y las historias pequeñas que dejan huella.






