Montse y Paquito solo querían ver una casa.
Después de lo que pasó en Vignola se habían prometido descanso:
una playa blanca en el norte de Cerdeña, un tejado que arreglar, una parra que regar y ni una sola pregunta incómoda.
Pero la mañana en que llegan a Stintino, un buzo aparece muerto dentro de la Torre della Pelosa: sentado contra el muro, seco, con la verja cerrada desde el otro lado.
Las autoridades lo archivan como un accidente del mar.
El pueblo entero mira hacia otro sitio con una educación que da miedo.
Y Paquito, que hace cuarenta años pasó un otoño en esta costa dibujando galerías con un carburo y un lápiz, empieza a mirar el horizonte de una manera que su mujer no le había visto nunca.
Porque bajo aquellas rocas hay algo que él documentó una vez, en catorce páginas de una tesis doctoral que nadie volvió a abrir. Alguien sí la abrió.
Lo que Montse va encontrando —una libreta, un retal de espuma gris, una servilleta dibujada por un muerto, un empresario que invita a cenar a quien le estorba— no compone un caso: compone una costumbre.
Una costumbre vieja, educada y rentable, que en esta costa lleva décadas funcionando porque siempre hubo alguien dispuesto a no mirar.
Un misterio mediterráneo sobre lo que heredamos sin querer: los oficios, las culpas y los silencios.
Segunda entrega de la serie Montse y Paquito. Puede leerse de forma independiente.
Para lectores de misterio amable: crímenes sin sangre a chorros, comida de verdad, un matrimonio largo que discute bien y un pueblo donde todos se conocen demasiado.
- Epílogo. La flota 08 sep.
- Capítulo 24. Las habitaciones abiertas #2 08 sep.
- Capítulo 24. Las habitaciones abiertas 08 sep.
- Capítulo 23. Lo que sale arriba #2 08 sep.
- Capítulo 23. Lo que sale arriba 08 sep.
- Capítulo 22. La marea baja a las cinco y diez #3 08 sep.
- Capítulo 22. La marea baja a las cinco y diez #2 08 sep.
- Capítulo 22. La marea baja a las cinco y diez 08 sep.






