La primera vez la mordió él. La segunda se lo exigió ella.
Él tiene que matarla antes de que el hotel abra sus puertas. Ella acaba de descubrir cómo atarlo a su sangre para siempre.
Zoe Marrero lleva diez años sacando adelante hoteles que eran de otros.
Cuando hereda el Hotel de la Merced, una casa antigua del Barrio Francés de Nueva Orleans, cree que por fin tiene algo suyo.
Nadie le ha contado que es un refugio de vampiros desde 1795.
Ni que el más antiguo vive en el entresuelo.
Álvar Saavedra llegó a la ciudad en 1769. Medio barrio le debe dinero. Trata de usted a todo el mundo, hace la ronda cada noche y guarda una llave que abre todas las puertas. Una noche pierde el control y la muerde.
Su ley no admite dudas. Nunca la misma garganta dos veces. El que bebe de un vivo tiene que matarlo, y a él le han puesto fecha.
Pero Zoe averigua por qué existe esa ley. Una segunda mordida ata al vampiro a una sola sangre. No podrá alimentarse de nadie más. Si ella muere, él se consume.
Y Zoe, que lleva toda la vida siendo la número dos, decide que quiere esa correa.
Lo que no sabe es cuánto cuesta ser la única debilidad del hombre más peligroso de la ciudad. Ni lo que él calla desde la noche de la primera mordida.
En esta novela vas a encontrar:
Un vampiro de más de cuatrocientos años que la trata de usted y solo se arrodilla ante ella.
Una protagonista adulta que manda, cobra lo que le deben y no suplica.
Un vínculo de sangre que no tiene vuelta atrás.
Enemigos bajo el mismo techo.
Lucha de poder, secretos y decisiones que se pagan caras.
Nueva Orleans en Carnaval y un hotel donde cada llave cuenta.






