Elena solo quería alquilar el piso de arriba para reparar el techo de su casa. No contaba con Tomás, un hombre recién divorciado que llega con una radio antigua y la costumbre de arreglar lo que nadie le pide.
Entre discusiones, cenas improvisadas y conversaciones en la escalera, la compañía empieza a convertirse en algo más. Pero abrirle la puerta al amor también significa hacer espacio entre las rutinas, los recuerdos y las opiniones de sus hijos.
La mitad de la casa es una novela cálida y con humor sobre el amor después de los cincuenta y la valentía de volver a empezar.






