Sesenta y cuatro millones de deuda. Cuarenta y dos días. Y un capitán que no está en venta.
El Atlético Bahía debe pagar catorce coma dos millones de euros antes del veinte de agosto o dejará de decidir sobre sí mismo.
Aitana Cifuentes
tiene treinta y ocho años, un doctorado en Economía y un plan impecable: vender a Álex Cuenca por treinta y cuatro millones. Es la única operación que salva al club. También es la que arranca del equipo al hombre alrededor del cual se sostiene todo lo demás.
Álex Cuenca
tiene treinta años, ocho millones de seguidores y una propuesta que nadie ha hecho nunca en este país: que la afición compre una parte del club. Que cuarenta y cuatro mil personas de una ciudad mediana pongan doscientos euros cada una y se conviertan en accionistas.
Ella dice que la atención no es capital. Él dice que un doctorado tampoco es un cheque.
Un programa de televisión convierte esa discusión en un marcador con dos casillas y los bautiza en directo.
Y a partir de ahí, dos adultos que saben exactamente lo que hacen tienen cuarenta y dos días para demostrar quién tiene razón, con una ciudad entera mirando y sin poder permitirse ni una sola cosa de las que están a punto de hacer.
Un romance contemporáneo adulto sobre el derecho a decidir quién cuenta nuestra historia. Con fútbol, con dinero de verdad y con dos personas que se destruyen usando lo que mejor saben hacer.






