Londres, 1890. Irene Adler vive retirada bajo un nombre que no es el suyo. Pero alguien está asesinando, uno a uno, a los miembros de un club privado, y deja en cada cadáver la misma firma: una violeta prensada y unos compases de una vieja ópera. Cada pista conduce a ella.

Para no acabar en la horca por crímenes que no ha cometido, Irene deberá remontar el hilo hasta una noche de 1878 en Varsovia, un expediente que creía enterrado y un muerto que se niega a seguir muerto.

En el camino encontrará a un inspector que arriesga su carrera por ella, a un periodista que la mira demasiado y a un ama de llaves con más secretos que la propia diva.

Un thriller victoriano de venganza, identidades falsas y giros imposibles, narrado con la voz inolvidable de la única mujer que siempre fue, para Sherlock Holmes, la mujer.

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