Una novela romántica adulta, intensa y sensual, con escenas de alto contenido erótico, ambientada entre viñedos, vino, segundas oportunidades y decisiones capaces de cambiar una vida entera.
A sus treinta y ocho años tiene una vida construida en Madrid, una carrera como abogada por la que ha trabajado durante años y ninguna intención de cambiarla.
Cuando la muerte de su padre la obliga a regresar, lo hace convencida de que pondrá en orden la herencia, resolverá las deudas y se marchará cuanto antes.
Pero la finca no puede resumirse en unas escrituras y una carta del banco.
Allí siguen Mercedes, Ginés, las viñas que conoció de niña y Raúl, vinculado a aquellas tierras desde hace veinticinco años y dispuesto a demostrarle que vender deprisa quizá sea la peor decisión posible.
Él le pide ocho semanas. Una vendimia. Tiempo suficiente para que Isabel conozca de verdad lo que ha heredado antes de decidir qué hacer con ello.
Lo que comienza como un acuerdo práctico acaba obligándola a implicarse en una cosecha incierta, aprender un mundo del que llevaba demasiado tiempo alejada y enfrentarse a problemas que no se solucionan únicamente haciendo números.
También tendrá que mirar de frente a una familia que dejó atrás, a las razones por las que se marchó y a un hombre al que creía conocer mucho mejor de lo que en realidad conocía.
Entre viñas, deudas, decisiones difíciles y una atracción cada vez más imposible de ignorar, Isabel empieza a hacerse una pregunta que nunca había previsto:
¿Qué ocurre cuando la vida a la que pensabas volver ya no parece el único lugar al que perteneces?
















