En los viñedos de La Rioja, algunas familias llevan generaciones cultivando algo más que uvas.
Julián Valcárcel ha muerto.
Su fallecimiento debería poner fin a una historia familiar marcada por las disputas, las pérdidas y el silencio.
Pero la lectura de su última voluntad abre una herida que llevaba décadas cerrada: su hijo Gabriel hereda el cincuenta por ciento de unas tierras conocidas como Las Balsas,
una propiedad cuyo origen se remonta a 1936 y que constituye una pieza fundamental en el patrimonio de dos de las mayores bodegas de La Rioja.
Hay una condición.
Si Gabriel decide vender sus tierras, solo podrá hacerlo a Felipe Valcárcel, uno de sus hermanastros.
Nadie comprende por qué Julián ha impuesto semejante cláusula. Ni siquiera Gabriel, que ha vivido siempre apartado de la familia y que ahora se encuentra, de repente, en el centro de una guerra por millones de euros, viñedos y secretos que algunos están dispuestos a proteger a cualquier precio.
Javier, hijo de Felipe, empieza a investigar el pasado de Las Balsas.
A su lado está Clara, hija de Alberto, el otro propietario de la finca y rival histórico de los Valcárcel.
Entre ambos existe un amor que nunca debería haber nacido.
Sus familias llevan demasiado tiempo enfrentadas y descubrir la verdad podría convertir ese amor en una traición.
Pero las primeras investigaciones revelan algo mucho más inquietante.
En 1936, cuando España entraba en uno de los periodos más oscuros de su historia, Esteban Valcárcel y Manuel Santamaría llegaron a un acuerdo secreto sobre aquellas tierras.
Un acuerdo que debía haber desaparecido con ellos y que, sin embargo, parece haber condicionado el destino de sus familias durante generaciones.
¿Por qué Esteban ocultó la verdadera propiedad de Las Balsas?
¿Qué descubrió Julián décadas después?
¿Y qué ocurrió realmente una noche de 1998, cuando una muerte que todos consideraron accidental pudo haber cambiado para siempre el futuro de las dos familias?
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