CAPÍTULO 12 #4
El silencio en la sala era sepulcral, interrumpido únicamente por el leve sonido del vino al ser agitado en las copas de cristal y la respiración acompasada de los cuatro expertos.
Julian Vance tomó la copa número tres, la inclinó sobre la luz halógena de la mesa para examinar la capa de color, luego sumergió la nariz en el cáliz durante diez segundos y tomó un pequeño sorbo, manteniéndolo en la boca antes de escupirlo en el recipiente de cata.
El crítico británico frunció el ceño, anotando algo en su cuaderno con una rapidez inusual.
A su lado, Hélène de Saint-Germain repitió el proceso con la misma copa número tres. Al probar el líquido, la Master of Wine francesa cerró los ojos por un instante, esbozando una ligera sonrisa de admiración que no pasó desapercibida para Arthur Iliston.
Durante veinte minutos agónicos, los cuatro catadores probaron y volvieron a probar las seis muestras en silencio, intercambiando únicamente anotaciones numéricas en sus planillas confidenciales.
Tomás Barco, desde la fila posterior, miraba fijamente la copa número dos, que correspondía a la reserva especial de su bodega comercial, confiado en que la mayor maderación en roble americano se impusiera en la puntuación del jurado internacional.
A las cuatro y treinta y cinco, el secretario del panel recogió las cuatro planillas, introdujo los datos en la terminal del ordenador central de la feria y volvió al centro de la sala portando la hoja con los resultados finales.
—El panel de catadores ha emitido su veredicto definitivo —anunció el secretario en inglés—. La puntuación media de la cata a ciegas es la siguiente: En tercer lugar, con ochenta y nueve puntos, la muestra número dos.
Tomás Barco se removió en su silla con un gesto de contrariedad; la muestra número dos era su reserva especial.
—En segundo lugar, con noventa y dos puntos, la muestra número cinco —prosiguió el secretario.
Charles Dupuis cruzó las piernas con frialdad; la muestra cinco correspondía al vino del grupo fiduciario de Ginebra.
—Y en primer lugar, con noventa y siete puntos sobre cien y la mención especial de Excelencia Organoléptica de la feria... la muestra número tres.
Un murmullo ronco recorrió la sala.
Julian Vance se puso en pie, tomando la copa número tres entre los dedos y dirigiéndose al panel de observadores.
—Esta muestra número tres es sencillamente extraordinaria —declaró el crítico principal de Decanter con entusiasmo contenido—.
Una estructura de acidez natural impecable, con una integración de la fruta negra y la maderación que solo se encuentra en los viñedos viejos de la cota alta de La Rioja.
Es un vino con una capacidad de guarda en botella de más de cuarenta años.
Un verdadero monumento a la viticultura tradicional.
El secretario del panel se volvió hacia la mesa y retiró la funda de terciopelo que cubría la botella correspondiente a la muestra número tres.
Bajo la funda apareció la etiqueta sobre papel de hilo en relieve:
LAS BALSAS Cosecha Seleccionada 2025 Valcárcel & Santamaría - Viticultores desde 1936
Arthur Iliston se puso inmediatamente de pie, caminó hacia la entrada de la sala ignorando las miradas estupefactas de Tomás Barco y del liquidador suizo, y tendió la mano a Javier y a Clara con una amplia sonrisa de triunfo.
—Señor Valcárcel, Doña Clara —dijo Iliston en un tono de voz firme que resonó en todo el salón—.
Iliston & Vine asume desde este momento la distribución en exclusiva de la cosecha de Las Balsas para Reino Unido, Estados Unidos y Japón.
Firmaremos el contrato en mi despacho a las cinco de la tarde con el pago de la reserva del cuarenta por ciento ejecutado mediante transferencia bancaria inmediata.
Clara apretó la mano del importador británico, sintiendo que una lágrima de emoción se le escapaba por la mejilla, mientras Javier le dedicaba a Tomás Barco una mirada dura y limpia desde el centro de la estancia.
Sin embargo, en el instante en que Javier sacaba el teléfono para comunicarle la noticia a Gabriel en La Rioja, la pantalla de su dispositivo parpadeó con un mensaje urgente de texto enviado por el sargento de la Guardia Civil de Haro:
Urgente, Javier. Tomás Barco ha presentado una denuncia por agresión y despojo violento contra Gabriel en la bodega.
La patrulla está en el patio de Las Balsas y Gabriel se ha atrincherado en el calado subterráneo con las botellas de 1935.
Necesitamos tu presencia inmediata para evitar la detención por la fuerza.
Javier miró el mensaje, luego a Clara y finalmente a las botellas premiadas sobre la mesa de cata.
La gran batalla comercial en Londres acababa de ser ganada con noventa y siete puntos de gloria internacional, pero en las sombras de la Sonsierra, la policía y los abogados de la especulación estrechaban el cerco alrededor del hermano que se había quedado guardando la cueva, demostrando que en la historia del pago de Las Balsas cada victoria en la luz exigía pagar un precio de sangre y hierro en la oscuridad.