Hay casas que se construyen encima de lo que no debe salir.
Julián hereda una finca en ruinas y solo quiere venderla cuanto antes. Está endeudado, tiene prisa y no siente ningún apego por una casa que apenas recuerda. Hay un solo problema: el notario necesita las escrituras originales, y están en el viejo despacho de la bodega, bajo tierra.
Bajar es un error.
Bajo las cubas hay una celda con una argolla en la pared y rayas contadas de cinco en cinco.
Hay una voz que conoce su nombre. Y hay un pacto de trescientos años que su familia lleva pagando con una persona por generación, sin que nadie de fuera lo sepa y sin que nadie de dentro se atreva a decirlo en voz alta.
Ahora Julián tiene doce noches por delante, y un pueblo entero que ha olvidado lo que no debía olvidar, para averiguar a quién le tocaba bajar, quién ocupó su lugar y por qué en todo este tiempo nadie ha dicho el nombre del primero.
La casa de las cubas es una novela de terror psicológico y dramático, de atmósfera opresiva y ritmo sostenido, sobre la culpa, la memoria y las deudas que se heredan. Una bodega que huele a vino agrio y a piedra húmeda. Un secreto de familia que no se entierra: se sienta a la mesa.
Para lectores que buscan:
Terror atmosférico, con miedo de verdad y con corazón.
Secretos de familia y casas que guardan más de lo que enseñan.






