Riley Chen es mi mejor amiga, y la chica de la que estoy enamorado.

Ni siquiera pretendía hacerme su amigo, solo protegerla del grupo de idiotas que habían apostado por ver quién se la tiraba antes. Sin embargo, se acabó metiendo bajo mi piel con sus silencios, sus sonrisas tímidas y sus respuestas ingeniosas.

Conectamos como nunca me había pasado y, poco a poco, debí enamorarme sin pretenderlo. Al menos fue así hasta que nos acostamos. Tenerla bajo mi cuerpo me hizo darme cuenta de que ya no la veía solo como mi amiga y que quería más, mucho más.

Solo hay un problema: no sé si voy a tener el valor suficiente para confesárselo.

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