Stella nunca necesitó pertenecer a ningún sitio.

Trabaja como camarera, vive con lo justo y ha aprendido a no esperar nada de nadie.

Hasta que descubre que Richard Donovan, el patriarca de una de las familias más intensas de los Hamptons, es su padre.

De la noche a la mañana tiene hermanos.

Una casa que no siente suya.

Y a Ben, el ex policía y socio de Jacob Donovan, un hombre que lleva demasiado tiempo mirándola como si fuera importante.

Cuando un desastre obliga a Ben a cuidar de ella, Stella hará todo lo posible por mantener las distancias. Pero él no está dispuesto a rendirse tan fácilmente.

Porque algunas personas no prometen quedarse.

Simplemente se quedan.

Mientras la salud de Richard vuelve a poner a prueba a la familia, Stella tendrá que decidir qué da más miedo: seguir apartada o confiar por primera vez en alguien.

Ella llevaba toda la vida huyendo. Él llevaba demasiado tiempo esperándola.

Porque pertenecer nunca fue cuestión de dinero. Fue cuestión de encontrar a las personas que te hacen sentir en casa.

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