Este no era mi plan (y tú tampoco) (Familia Cresswell-Donovan 5) Capítulo 16. En la casa familiar
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Capítulo 16. En la casa familiar

Stella

Puesto que ya le habían dado el alta y no tenía noticias de Ben, Margot la fue a buscar.

La llevó a su piso para coger algunas cosas mientras ella la esperaba en el coche.

Lo cierto es que no le ofreció entrar en su casa.

Se sentía algo avergonzada. Hizo una pequeña maleta y con ella en la mano, se metió en el elegante coche.

Margot condujo despacio y con precaución.

—¿Qué tal te encuentras? ¿Lista para enfrentarte a la familia?

—¿Enfrentarme? —preguntó asustada. La mujer se echó a reír y la miró.

—Quizá no es la palabra adecuada, pero imagino que pasar de vivir sola a estar con nosotros es un gran cambio.

Nos conoces algo, pero seguramente te agobien.

Tú solo sé asertiva y cuando alguien, que seguramente será Sophie, te incomode, se lo dices con cariño.

Es muy inteligente, demasiado sensible, y sinceramente, con todo lo que ha pasado este verano, estamos viendo a una profesional para que le ayude a superarlo.

—Normal. Es una niña. Y no me importa, responderé a todas las preguntas que tengan. Bastante hacen por mí.

—Somos tu familia, Stella. Todos nosotros, aunque solo Richard sea tu padre. Quiero mucho a los gemelos y también lo haré contigo. Todos nos iremos acostumbrando poco a poco a la nueva situación.

—¿Y cómo va Richard?

—No es el mejor año de su vida en cuanto a salud, pero va resistiendo. ¿Hasta cuándo? Nadie lo sabe. La vida te da y también te quita. Por eso, es inteligente aprovechar lo que se tiene o lo que se ama en el momento presente.

—Lo sé, Margot, lo sé.

Llegaron a la casa y Sophie salió corriendo hacia ellas. Richard también estaba allí y Jacob y Bella que tenía una considerable barriga.

Salió despacio y Jacob le dio un abrazo y cogió su maleta. Todos la abrazaron también y entraron en la casa. Estaba fatigada, así que la acompañaron a sentarse.

—Voy a preparar unas infusiones para todos —dijo Margot. Jacob subió las escaleras con la maleta y Richard se sentó a su lado. Sophie y Bella estaban cogidas de la mano, enfrente. Ahí íbamos.

—Bienvenida a casa, Stella —dijo Richard, tomándola de la mano. Ella no la retiró, no como el primer día.

—Me encanta tener más hermanas, así casi les empatamos. Ojalá Lori tenga una niña.

Se la veía nerviosa y Bella acarició su mano.

—Me tendrás que ayudar, Sophie, porque la verdad, no sé cómo es tener un hermano. Soy... o era hija única.

Sophie sonrió y se levantó para ponerse a su lado. Margot trajo las infusiones y se sentó junto a su padre. Jacob se colocó con Bella.

—Yo te ayudaré en lo que necesites y te enseñaré el libro de la familia para que los conozcas a todos.

—Deberemos ponerle un apodo familiar, todos lo tenemos —dijo Jacob. La niña lo miró con el rostro enfurruñado.

—Cualquier cosa tendré que aprobarla antes.

Margot y Richard se echaron a reír. Bella sonrió y Jacob le guiñó un ojo.

—Ya ves por qué la llamamos Mini Villana. ¿Por qué no nos vamos a la cocina y dejamos que se ponga al día con papá?

Margot asintió y aunque Sophie protestó, todos se fueron y los dejaron solos. Richard tomó un trago de su infusión y suspiró.

—Siento mucho no haberlo sabido, Stella.

—Lo sé. No pasa nada. Y todo llegó en el momento oportuno. Estoy bien, mi madre me quería mucho. De pequeñas nos echábamos en la arena para ver las estrellas. Supongo que por eso me puso mi nombre.

—Sí, ambos amábamos contemplar el firmamento. Aunque nuestra relación fue muy breve, si Annie me hubiera dicho que estaba embarazada, habría hecho lo posible por ayudarle y me habría ocupado de ti.

Lo miró. Estaba apesadumbrado de verdad.

—Según sé, en ese momento no pasabas por el mejor momento de tu vida, ¿no?

—Eso es cierto, pero habría hecho lo que fuera por darte no solo lo que necesitabas, sino también cuidarte.

—Nunca me quiso decir nada. A veces discutíamos. Creo que ella pensaba que quizá me reclamarías y se quedaría sola. No lo sé. A menudo me decía que yo era solo suya.

—Jamás hubiera hecho eso. Pero sí que podríamos haber pasado tiempo juntos. O darte dinero para que estudiases. Si quieres, puedes retomar tu carrera.

—No, la verdad. Pensé que me gustaba, pero no. En realidad, no sé qué es lo que voy a hacer a partir de ahora.

—Me gustaría darte una asignación mensual. Ya te he incluido en mi testamento y si no quieres trabajar...

—No es eso, Richard. No pido nada. Solo...

Él se acercó y la abrazó.

—Lo sabemos. Pero insisto y Margot también. ¿Por qué vas a pasarlo mal cuando no es necesario? Date un tiempo y piensa en lo que te encantaría hacer. Además, está Ben.

—Ya. Pero todavía no quiero comprometerme con él. Son demasiadas cosas que asimilar.

—Ese chico ha estado enamorado de ti toda la vida, pero entiendo que quieras tomártelo con calma. Quédate en casa el tiempo que quieras, hay sitio y así podremos conocernos, saber qué te gusta, qué no y también conocer a tus hermanos a fondo.

—Ya los conozco en parte, pero sí. Gracias.

—Si quieres subir a tu habitación a descansar, está nada más subir las escaleras. ¿Necesitas ayuda? Pide lo que sea.

—Sí. Lo agradezco.

Subió las escaleras. Su maleta estaba sobre una cama. Se notaba que era el cuarto de los gemelos. Bella se asomó.

—Si necesitas lo que sea solo tienes que pedírmelo. Diría que tenemos una talla parecida. O teníamos, ahora solo soy una bola con piernas.

Ambas sonrieron y Bella se marchó escaleras abajo.

Se sentó en la cama. Recordó cuando el día de la despedida de soltero, fueron al bar.

Richard dijo que él siempre cuidaba de su familia y estaba claro que así era.

Se le había caído el alma a los pies cuando lo escuchó hablar con tanta ternura.

No quería pensar en el tiempo perdido. Lo hecho, hecho estaba.

No lo esperaba. Todo lo que había ocurrido este verano no entraba en sus planes. Y tampoco Ben. Pero los planes se podían cambiar. ¿No?